domingo, 26 de diciembre de 2010

Grandes transformaciones del siglo XIX


El hecho más característico del siglo XIX fue la Revolución Industrial, que trajo consigo una serie de modificaciones tanto en el ámbito de la industria como en el social, ya que cambió la mentalidad de la época e introdujo nuevos alimentos, objetos, materiales etc., que facilitaron en gran medida la vida diaria de la sociedad de aquellos tiempos. Los grandes avances que se produjeron los podemos dividir en tres subgrupos que son: “Transportes y distancias”; “El desarrollo industrial y sus efectos” y “La producción en serie y las innovaciones en las comunicaciones”. A continuación realizaremos un pequeño repaso histórico de estos tres aspectos, que nos ayudarán a ver con más claridad lo importante que fue esta revolución en el ámbito mundial.

Transportes y distancias:

Con la Revolución Industrial y las transformaciones fabriles que suscitó, se alcanzó una mayor productividad y eficiencia en la elaboración de productos, lo que requirió una rápida movilidad de estos para su venta en el mercado. Hasta el momento los medios de transporte eran lentos y requerían una gran suma de dinero para su movimiento y para el transporte de mercancías, lo que hacía que los precios de los productos también aumentasen, por este motivo se crearon las maquinas de vapor, tanto terrestres como marítimas.

La primera locomotora de vapor, que utilizaba el acero para su construcción y el vapor para su movimiento, fue creada en el año 1814 por George Stephenson, pero ya unos años antes, en 1807, el barco de vapor había sido creado por Robert Fulton. A este ingeniero e inventor estadounidense, le imitaron y siguieron numerosos ingenieros de países como Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, que crearon grandes embarcaciones que recorrían las grandes distancias oceánicas en la mitad de tiempo que las naves de vela.




En el año 1823 aparecieron los primeros ferrocarriles y fue Stephenson quien diseñó la primera línea ferroviaria en Inglaterra. Después, estás líneas se extendieron por toda Europa y Estados Unidos y poco a poco se han ido desarrollando hasta llegar a ser impulsadas por energía eléctrica como en la actualidad.




Estos avances en los transportes trajeron aparejados cambios también en la maquinaria de las fábricas, con el fin de obtener una mayor producción. Esta mejora produjo una dura competencia por el mercado entre los países desarrollados colonialistas, que les llevó a sacar grandes cantidades de materias primas de sus colonias para devolvérselas ya transformadas en productos elaborados.

Estos dos medios de transporte impulsados por vapor estaban presentes en casi todas las partes del mundo, a causa del gran tonelaje de mercancías (materias primas o productos elaborados) que se exportaban e importaban.

Las consecuencias directas de estos avances fueron la mejor movilidad de la población por el abaratamiento de los precios de los billetes y del envío de las mercancías y los hombres se pudieron trasladar a los centros de trabajo como las industrias y comercios, lo que fue llamado el éxodo rural y que cambio la distribución mundial de la población.

En el año 1869 se inauguró el Canal de Suez, que une el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo, y en 1944 el de Panamá, lo que ayudó aún más al desarrollo de estos medios de transporte y a la distribución mundial de las mercancías, es decir, a la importación y exportación de estas.  

Otros medio de transporte que fue inventado en estas fechas, exactamente hacia el año 1880, fue el automóvil, que impulsó la creación de carreteras y la fabricación masiva de neumáticos. Sus inventores fueron Daimler y Benz, y siempre se ha considerado a Alemania la cuna de la fabricación de estos.

En 1903, también apareció el primer aeroplano, creado por los hermanos Wright.  

Desarrollo industrial y sus efectos

Con la llegada de la Revolución Industrial, los talleres artesanales y manufactureros quedaron de lado por las grandes industrias y la producción en serie por lo que sus trabajadores tuvieron que emigrar en busca de trabajo a las ciudades. El éxodo masivo de población hizo que en las zonas de recepción las familias vivieran amontonadas por los problemas de vivienda y sin los servicios mínimos como es el agua y las escuelas. Además la cantidad de epidemias (cólera y tifus) que acontecieron en la época, diezmaron la población, lo que se agravó aún más con las crisis económicas.

En esta época también hubo avances en el campo de la alimentación, el menaje y la vestimenta. Los productos como la harina, el azúcar, las mermeladas, las pastas… podían ser asequibles a cualquier persona ya que la producción en serie abarató los precios. También se fabricaron muchos objetos para las casas, como estufas, cuchillos, lámparas, copas de cristal… y aparecieron una serie de prendas de vestir que revolucionaron la moda en la clase adinerada. Para la gente que no podía permitirse estas prendas, se fabricó muchísima ropa de algodón, que tenía un precio más accesible.




La producción en serie y las innovaciones en las comunicaciones

A finales del siglo XIX se empezó a extender la producción en serie, que consistía en simplificar el proceso productivo mediante cadenas de producción en la que cada trabajador ejecutaba solo un paso de dicho proceso. El fin de esta innovación, diseñada por Taylor, era optimizar el trabajo de los obreros y de las máquinas para obtener el máximo rendimiento. Las ideas de este ingeniero y economista estadounidense fueron seguidas por Ford, que las aplicó en su industria de automóviles y que más tarde adoptaron todas las industrias del mundo.

Respecto a las comunicaciones, en la segunda mitad del siglo XIX, mejoraron en gran medida, por la aparición del telégrafo y del teléfono, inventados por Morse y Bell respectivamente. La radio también fue una creación de este siglo. Todos estos inventos fueron los precursores de la era de la comunicación global. 






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